Merece la pena - Comprar un iPhone ¿es para mí?

Comprar un iPhone ¿es para mí?

En no pocas ocasiones nos hemos planteado si merece la pena comprar un iPhone, teniendo en cuenta su precio, es una decisión importante. Bien es cierto que el teléfono de Apple pertenece sin discursión a la gama alta de los smartphones, pero tradicionalmente adquirir uno de ellos supone un esfuerzo mayor que los buques insignias de otras marcas como Samsung.

Desde que comenzará la «guerra de marcas» en el segmento de la alta gama, uno de los argumentos con mayor peso a favor de comprar un iPhone, en detrimento de otros terminales, ha sido el diseño. Si volvemos la vista atrás, hasta las épicas presentaciones de Steve Jobs, el teléfono de Cupertino ha supuesto auténticos hitos en el futuro de los terminales móviles. De hecho, hay un consenso amplío en cuanto a la importancia que tuvo la aparición de iPhone en el uso generalizado de la interfaz táctil. De no haber sido así, quizás la Blackberry Bold seguiría reinando el mercado.  Lamentablemente, la trágica muerte de Jobs ha hecho desaparecer esa impronta. Por tanto, podemos afirmar que el diseño como factor novedoso en iPhone ha dejado de ser la característica de mayor relevancia.

Si tu vida gira alrededor de la manzana, merece la pena comprar un iPhone

ecosistema apple

Aunque pueda parecer extraño, la mayoría de los usuarios no piensan en sus otros dispositivos antes de decidirse por un nuevo terminal. El ecosistema Apple es una de las mayores fortalezas de iPhone. A pesar de sus esfuerzos ni Microsoft, ni Android han conseguido replicar esta experiencia de usuario.

Es aquí cuando tu dispositivo principal debe marcar la pauta. Si tienes un Mac o en su defecto, eres usuario intensivo de un iPad no debes pensarlo más: merece la pena comprar un iPhone. Si no es tu caso, tranquilo, la compatibilidad está hoy en día asegurada.

Las incompatibilidades impostadas de antaño han quedado ya en segundo plano. Para las funciones básicas, pueden convivir perfectamente un iPhone con un entorno Windows, eso sí, ten en cuenta que no tendrás una experiencia de usuario plena.

Si quieres entrar con buen pie en la era del Internet de las Cosas, la decisión más acertada es zambullirse en los ecosistemas que plantean las grandes empresas. Ya sea iPhone, Google o Microsoft. Puesto que el intercambio de información entre los dispositivos «wearables», los portátiles y los de uso intensivo, será mucho más sencillo bajo una misma marca.

Si te gusta «cacharrear», iPhone te agobiará

Otro de los puntos a favor de iPhone es la sencillez de uso. Ahora bien, si eres un usuario avanzado al que le gusta «cacharrear», este no es tu terminal. La posibilidad de personalización y configuración de parámetros avanzados en el sistema operativo de los de Cupertino está bastante limitada.

A diferencia de Google con Android, el sistema operativo de Apple está adaptado a un puñado de terminales. Esto es una ventaja en sí misma, puesto que permite optimizar al máximo su funcionamiento. Por contra, la variedad de configuraciones de hardware es más escasa. La consecuencia más visible de este aspecto es la vida útil que se le presupone a los terminales. Después de años de experiencia en diferentes plataformas, es posible afirmar que iPhone envejece mucho mejor que la competencia. Si eres de los que mimas al extremo tus terminales, tu iPhone podrá acompañarte durante años manteniendo un rendimiento aceptable.

¿Merece la pena?

Si puedes permitirte pagar un poco más, eres un usuario de «encender y olvidar» que cuida sus teléfono y además tienes más dispositivos Apple, iPhone es tú telefono.

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